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Sunday, December 7, 2008

HOSTEL COLONIAL, BUENOS AIRES, EL TURISMO Y LA CRISIS GLOBAL

En los últimos días, las noticias en diarios, canales de televisión y blogs nos han bombardeado con proyecciones preocupantes para el 2009 en el sector turístico, es una realidad que el mundo está en una increible crisis económica sin precedentes, Argentina (aunque no lo crean) está dentro del mundo, por ende Buenos Aires y Hostel Colonial.
Se habla de una reducción de un 25 % en el arribo de turistas a la ciudad de Buenos Aires, sobre todo los provinientes de Brasil, el real se ha depreciado fuertemente frente al dólar y nuestra moneda ha perdido competitividad, sumado ello al aumento de tarifas, la ecuación es nefasta.
Los turistas estadounidenses también cancelan sus reservas, son los más castigados por la crisis y ya han perdido 153.000 puestos de trabajo en su economía formal.
Otra pata importante en el sector son los restaurantes y se han cerrado en Buenos Aires, unos 200 en los últimos meses.
Las cifras son reales y asustan, las datos son fidedignos y provistos por diversas cámaras, pero quiero permitirme una reflexión.
Hace 20 años que desarrollo emprendimientos gastronómicos con importantes locaciones y plantas de personal, crisis varias y ciclos económicos cada vez más cortos y creo que el cierre de tantos locales tiene que ver en un punto con la retracción del mercado (sobredimensionado), pero también con actores cortoplacistas seducidos por viajeros que pagan en dólares, poco conocimiento del negocio y su dinámica y desconocimiento total del costo laboral que implica un emprendimiento de estas características, entonces cuando se reciente la facturación carente de un mix de propuestas para diversos públicos que equilibran la balanza, adiós negocio.
La soja, el petróleo y otros commodities siguen depreciando su valor. Qué sucede? El mundo ha dejado de adquirirlos? No, la burbuja se pinchó y lentamente van regresando a los valores históricos de referencia, lo mismo sucede con la gastronomía, con los hoteles y hostels.
Ayer precisamente recordaba la crisis del 2001, el dólar cotizaba cercano a los $ 4 y los pesos habían desaparecido de la calle, se comenzaron a manejar en Argentina diversas pseudomonedas que se utilizaban en la provincia de Buenos Aires y en otras del interior como el Patacón, Lecop, Lecor y tickets de trueque, el contexto era desolador, la gente había desaparecido de los restaurantes y esas monedas no eran aún utilizadas en la Capital Federal, fué entonces que tuvimos con mis socios una idea brillante (a mi entender).
Hicimos grandes carteles con Patacones escaneados, los colgamos en el frente de los restaurantes con un gran diferencial "Damos el vuelto en PESOS". Fué una locura, parecía que estábamos en otro país. Luego se masificó y las monedas comenzaron a circular por el país, pero sin dudas fuimos los primeros, hay notas en diarios de esos años que dan fé de ello, pero lo más importante fué que no se perdió 1 solo puesto de trabajo.
Me dirán que un caso aislado no es la generalidad del mercado y estoy totalmente de acuerdo, simplemente quiero decir que en medio del derrumbe mundial, si en 2009 lleguan a Buenos Aires unos 1.900.000 de turistas (un 25 % menos que en 2008) es crítico para la economía en cuanto al ingreso de divisas, pero también una gran oportunidad.
Restaurantes y hostels no son formadores de precios, pero creo que hay un gran potencial de ideas para implementar y paliar los efectos de esta crisis y sin dudas que Hostel Colonial, Almacén & Restaurant Suipacha, Parrilla El Gaucho, La Posada de 1820 y La Casona del Nonno, van a estar ahí.

1 comment:

Emilio Fernández said...

Jorge, tu sabes lo mucho que admiro la forma en que llevas adelante tus negocios, es cierto que el mercado estaba sobredimensionado y con gente con know how 0, pero la crisis también es muy real y habrá que adaptarse. Eres muy joven y yo estoy de vuelta, te admiro, lo repito, pues me haces acordar a cuando empecé mi primer boliche, furia, trabajo, mucho trabajo, una cuota de locura y una cuota de suerte, tu lo entenderás. Un fuerte abrazo.